Años y años de historia desperdiciados, un bicentenario del que nada se aprende. En vez de pensar en los 200 años de la revolución de mayo y lo 'bonito' que es todo lo que la presidencia hace con alusión a estos 200 años, pensemos en lo que nos dejaron estos dos siglos. Millones de muerte, años de negra historia, dictaduras numerosas, barbarie, malos gobiernos, privatización, nacionalización y tantas, tantas otras situaciones deplorables. Y aquí nos encontramos hoy, con mucha más gente viviendo en la miseria de lo que un censo correctamente hecho o el mismo gobierno admitirá alguna vez. Pero esa gente, esa gente se reduce a perder la poca razón que nos queda a los argentinos. ¿Cuál es la lógica del “Porque está desocupado, lo ocupo yo”? ¿Cómo es que llegamos a semejante barbarie?
¿Lo que quiere la gente con tomar espacios públicos y privados? Hacer quilombo y que a través de eso les den un terreno para vivir. Ahora, pensemos esto: ¿Por qué mierda les tendrían que dar un terreno por no hacer nada o simplemente por utilizar la violencia para tomar un lugar? Desde mi lugar vería quién trabaja y quién no. Poder darles un apoyo a las personas que trabajan y a los que no, un trabajo justamente. Pero no pidan un trabajo como gerente de un banco a la primera. No, para esa clase de cosas hay que trabajar toda la vida o estar muy bien acomodados.
Hay tanta gente desocupada y lo único que nosotros hacemos es culpar al gobierno. No digo que no tenga que encargarse de ellos, no digo que no tenga ninguna culpa, pero no todo pasa por el gobierno. Trabajo hay: serán en negro, no pagarán bien, los explotarán, pero trabajos siempre hay. Tenemos a la gente trabajadora que trabaja por su familia o por sí mismo en cualquier situación y tenemos a los que van a manifestar para que el gobierno les de planes sociales para no tener que hacer nada en la vida.
Por la salida fácil, todos quieren salir. Es muy fácil no hacer nada en toda tu vida e ir a manifestaciones para que te den bola por una “vida muy dura” a la que tenés que abstenerte. Pero una vida dura lo es si te matás trabajando o cuando menos si trabajás. Hoy todos quieres llegar a la cima del mundo sin hacer un carajo y la realidad es que tenemos que trabajar. Trabajar y aprender a pensar y a razonar, que es lo que a todos nosotros nos falta ahora.
Perdimos la capacidad de razonar, la capacidad de distinguir entre lo que está bien y lo que está mal o simplemente perdimos el interés en los otros. Ahora es un “Si me va bien a mí, que el otro se vaya a la mierda”. No debería ser así. Ahora si no sos un garca no ganás nada, si no sos un forro que le pasa por arriba a cualquier persona no conseguís lo que querés. Está mal y sin embargo como sociedad lo aceptamos y lo hacemos. Perdimos el interés por el otro, perdimos el amor por los demás. Perdimos los valores que se supone que deberían enseñarnos toda la vida. Y hay gente que quizá sea mal educada o nunca educada, pero hay otros tantos que no son ni uno ni otro, si no que son mal aprendidos.
Y mientras escribo esto me pregunto: ¿Alguna vez tuvimos valores? No tenemos mucho de donde aprender, no tenemos grandes personalidades que no llegasen al poder a través de una ilegalidad. Golpes de Estado, confabulación, fraude en las elecciones. ¡Qué país tan maravilloso! Un país así, que tiene semejantes cosas jamás crecerá, un país cuyo pueblo no se atiene a sus decisiones jamás avanzará y mientras sigamos en este camino, vamos a caer cada vez más y más abajo. Vivimos en una democracia que algunos puede parecernos una monarquía pero la realidad es que es la voluntad de la mayoría y la mayoría de nuestro país solo piensa en sí mismo. Yo voy a votar, obviamente dicen algunos, a quien me puede ayudar a mí, ¡Qué me importan a mí los demás! Esa es la actitud, argentinos, así vamos a avanzar. Sigamos así…